martes, 11 de octubre de 2011

Feliz 5to piso, vieja!


Frases como “Doctora deme algo que ni yo misma me aguanto” son pronunciadas a diario por muchas mujeres próximas a arribar al quinto piso o que ya están montadas en él.
Yo al igual que la escritora Rosetta Forner, (autora de La maldición de Eva), me hago las siguientes preguntas: 
¿Por qué los 50 tienen que ser sinónimo de decrepitud y de que vas cuesta abajo?
¿Por qué no puede ser una plataforma de relanzamiento? 
Soy de las que creo que la madurez de la mujer ha variado con los años. Antiguamente, por los esquemas preconcebidos una mujer de 30 ya estaba caduca, hoy no es así, ahora la mujer a los 50 es mucho más hermosa, mucho más segura de sí, pero sobre todo mucho más joven.

Además, mamma d’lla mía vita, tu no es que seas mayor, sino que naciste antes. 
Una mujer que se deprime al cumplir 50 años evidencia que ha perdido su vida, que no ha hecho nada por ser feliz, pero sobre todo no ha hecho nada por ella misma, no ha crecido espiritual ni emocionalmente, no ha dejado un legado… Obviamente ese no es tu caso adorada mamma mía porque hoy estás mejor que nunca, te ves mejor que nunca y sobre todo quiero verte y sentirte más feliz que nunca.
Sabes madre?, Adoro tu juventud acumulada! Te admiro, eres cariñosa, trabajadora, noble, dulce, tierna, generosa, buena madre, buena amiga, eso y mucho más...
Sigo insistiendo en que cuando sea grande quiero ser como tú.
Por eso hoy al arribar a tus 50 primaveras más allá de deprimirte debes pararte a reflexionar y hacer inventario de lo que realmente es innegociable e imprescindible y de lo que es superfluo.

Así te deshaces de equipaje innecesario. Si te subes al metro y alguien te cede su asiento, no es porque seas mayor sino porque eres una dama súper especial que además con sus 50 primaveras a cuesta se da el lujo de estar mejor que muchas y por si fuera poco eres como una Bramha bien fría en un caluroso día ¡Caes biennn!.
Ese pragmatismo que te dan los 50 y saber que has hecho muchas cosas, que has adquirido criterio, experiencia y sabiduría tienes que vivirlo de forma positiva.
Hoy, te invito a reivindicar cada año cumplido y a traducirlo en experiencia. 

No olvides que las mujeres cada día tenemos más protagonismo y participación, hemos tomado las riendas de nuestras vida, somos independientes y eso nos ha rejuvenecido a todas.
Valorarse como persona y mantener las dudas es el secreto, para seguir siendo joven de mentalidad. Si piensas que es un horror lo vivido y que la vida ya está consumida, probablemente estarás sufriendo una crisis.

Si por el contrario las frases que vienen a tu mente son todas positivas, los 50 serán una buena década. 
Hay que saber vivir!!... y saber vivir, por encima de todo, es saber envejecer y asumir que quien de verdad manda es el tiempo. Recuerda madre santa: vivir sin-cu-en-ta, … es decir sin contarlos. 
Cada vez que alguien cumple años confirmo que la diferencia entre unos y otros es la dignidad con la que se haya vivido; y tu definitivamente has vivido cada día de tu vida de la mejor manera. 
El tiempo te abona y te enriquece. Hoy brindo por tu alegría, por tu cumpleaños, por tener la suerte de tenerte y por el ejemplo que me das cada día para escalar uno a uno los peldaños de la escalera de la vida.
Deseo madre santa que te queden muchos años para seguirte queriendo como siempre te he querido y para seguir siendo las amigas que siempre hemos sido. Dios te colme de bendiciones. 
¡¡Felicidades mi nalguis gemela!! 
Te quiero.

martes, 4 de octubre de 2011

Acerca de mi. . .






¿Cómo explicar quién soy? ¿Acaso es posible lo imposible?
Yo podría hablarles de mi vida, de mis miedos, de mis fracasos y mis éxitos, de mi semblante alegre, de mis amores y otros demonios pero al hacerlo sentiría la boca llena de palabras inútiles. Decir quién soy no es posible como tampoco lo es buscar una metáfora que lo descifre. Un amanecer es lo mismo que mirar a Dios a los ojos. . . No tiene sentido explicarlo.

Pero haré el intento por respeto a ti, que le robas minutos a tu sagrado tiempo para ponerle atención a lo que mis delgados dedos plasman por orden de mi cabeza repleta de ideas (no siempre brillantes) tengo que confesar. 
Mi nombre: Alejandra. Y si no me equivoco, significa "Mujer del Mar". Venezolana. No, no, no, noooh, ¡¡Venezolanisima!! Nací en el Estado Monagas, tierra que pare mujeres hermosas (humildemente) por allá por el año mil novecientos calata pum… Un 14 de febrero, a los 14 años emigré de mi nido, según yo porque ya me sentía grande y lista para descubrir por que el mundo es como es.

Me embarqué en un “viaje de nunca acabar” entre el mundo y yo misma para tratar de descubrir como es el puzzle donde mi pieza encaja. Llegué a la bellísima Isla de Margarita, mi Ñerolandia del alma y desde ese mismo instante supe que en este maravilloso lugar anclaría mi barca. 

No tengo prontuario policial (por ahora) a pesar de la cara de guerrillera que me gasto. No fumo, ni consumo drogas. No me gusta el Whisky, prefiero una copa de vino, una birra de vez en cuando y en casos extremos vodka o tequila.

Mi curriculum vitae lo he formado pateando las calles y no precisamente por ser futbolista. La vida me la ha puesto cuesta arriba en varias oportunidades, y siempre dije que eso era bueno porque me enseñaba a ser más fuerte. Iba invicta pero una desafortunada noche de junio me jugó sucio y me arrebató un pedazo de alma...En fin, nadie dijo que sería fácil y estoy convencida de que nada que valga la pena lo es, por eso, con una humildad casi irónica tengo que decir "Gracias a la vida que me ha dado tanto".

Soy vegetariana, detesto las corridas de toro y que se sacrifiquen animales para hacer costosísimos abrigos. 
Soy muy comunicativa (creo que más de la cuenta), descomplicada y desinhibida, lo que me disgusta lo digo sin rodeos. 
Soy directa a la hora de decir lo que pienso, en ese aspecto carezco de diplomacia y formalismos.

Soy sensible, impulsiva, mas llorona que Oscar D León, humana, detallista, me declaro una romántica incurable, me enamoro profundamente de lo que logra apasionarme y no me rindo cuando sé que vale la pena luchar o dicho en otras palabras soy más terca que una mula. 

Nunca me estanco en una sola idea, mi vida es un carrusel de emociones y creo que por eso siempre estoy rodeada de personas divertidas y llenas de buena energía. Relacionarme con los demás es relativamente fácil, aunque no sé por qué extraña razón de entrada le caigo mal a algunas personas (que luego terminan adorándome) No es pedantería es la realidad. 

Me gusta  jugar un poco al misterio, a la picardía, que me capten las ideas, sin tener que explicarlas con muñequitos de plastilina. 
Me declaro anti Barbie. Amo el color azul en todas sus tonalidades y creo que iba a ser varón y me arrepentí a última hora ¡Bendito sea Dios!

Me aburre la pasividad, la falta de iniciativa y los detalles faltos de detalles.

Me encanta la cocina, preparo un hervido de patica de pescado que es para morirse y ni hablar de mis lentejas rellenas. Soy paño de lágrimas, doy serenatas, llevo los niños al colegio, hago masajes, llevo desayunos a la cama, se escuchar y aconsejar y tambien se callar cuando el caso lo amerita, y soy mas fiel que novio feo. Guardo silencio cuando me enojo y bajo la cabeza cuando me equivoco. Se quedarme dentro de las personas y dejar huella en ellas, se dar amor y se demostrarlo en el momento justo… 
Me gustan las cosas naturales, espontaneas y divertidas (Llevo un payaso dentro), las cosas programadas terminan aburriéndome o desilusionándome.

He tenido grandes amores en mi vida, tuve un anillo de compromiso al que renuncié al día siguiente, le daba brillo a mi mano pero no a mi sonrisa. 

Soy hija, hermana, tía y amiga de corazón. Géminis y por lo tanto impredecible, adicta al celular, al internet y a la Pepsi de una forma desenfrenada. Al mal tiempo no siempre le pongo buena cara pero si le pongo siempre a todo alma, piel y corazón. No creo en las casualidades, más bien en las causalidades. No creo en las premoniciones ni en el paso desafortunado por debajo de una escalera. No creo en el martes 13, ni en la mala suerte, ni en el gato negro ni en el espejo roto. No me gusta la gente que padece el síndrome de YOYO. (YO hago, YO soy, YO digo, YO pienso, YO ordeno, YO, YO, YO...) No creo en los políticos que deciden el rumbo del mundo jugando al poder, llenando sus bolsillos con la comida de los más débiles y hablando mas de la cuenta con palabras rebuscadas para descrestar a sus adeptos y confundir a sus detractores. 

Soy una apasionada en mis ideas, defensora de la libertad individual y del pensamiento libre y el respeto por quienes piensan distinto. 

Me encanta que me cuenten secretos!! (Ojo, no soy chismosa, dije secretos)

Me gustan las ocasiones especiales y buscar el regalo perfecto para las personas que quiero pero NO ME GUSTAN LAS SORPRESAS. Me hacen sentir en desventaja, además que sería fatal que me hagan una fiesta de cumple sorpresa y me pillen en pijama o que se yo.

Me encanta la música italiana y ochentera de una forma casi adictiva, y aquí entre nos (júrame que me guardaras el secreto) amo al Rey León! No sé cuantas veces he visto esa peli y siempre lloro cuando muere Mufasa. Me gustan las obras de teatro, aunque lo más genial sería actuar en una. Me aterran las serpientes, me dan asco las ratas, las cucarachas y las moscas, como también me aterra pasar de largo por la vida, sin dejar huella. Me declaro adicta a la luna llena, a los abrazos, a los besos y en ocasiones al silencio y a la soledad de mi habitación. 

Soy perfeccionista y exigente en el amor y en todos los aspectos de la vida pero justa porque exijo al mismo nivel de lo que puedo dar. Amo la vida, la gente que le apuesta al amor, un café en las mañanas, el mar, la lluvia, leer, dormir, aprender, sacar notas en mi guitarra y un beso bien dado. Magallanerisima!! Amo el beisbol, quien no haya disfrutado de su equipo en un estadio repleto no ha vivido, me gusta el fútbol y la F1. Amo el tenis, y admiro full a Rafa Nadal por su mentalidad de hierro, su espíritu ganador y su gran humildad.

Me hace más feliz dar que recibir. Creo en la igualdad de derecho. Defiendo a los niños y a los ancianos por encima de quien sea.  Amo los niños y esa magia que hay en ellos (ojalá esa magia pudiese comprarse en los supermercados… Sin duda el mundo sería un lugar más agradable y bonito para vivir) Tengo un imán para los niños que me desconcierta, en otras vidas tuve que haber sido payaso, es la única explicación lógica que encuentro a tanto apego de los niños hacia mí. 

Amo subirme a un carrusel o a una montaña rusa con la excusa de acompañar a mis sobrinos y en ocasiones no necesito excusas porque disfruto y me emocionan cosas que quizás para el resto del mundo son insignificantes. Amo un poema, una puesta de sol, un buen libro, la buena mesa y una excelente compañía. Creo en Dios, es el Único en el que creo ciegamente; con los demás tengo mis reservas y cada mañana le agradezco la oportunidad de un nuevo día. Creo en la amistad, en el amor, en mí y en que aún existen personas de buen corazón. Creo en los karmas, en la vara que mide, en la libertad, en mis padres… Creo en el perdón y lo práctico. Perdono cuando hay arrepentimiento verdadero y que me perdonen de igual manera. 

Prefiero una mirada sincera a un millón de palabras vacías. Me pone verde el conformismo, la mediocridad, la doble moral, la gente que finge tener interés en las conversaciones solo para quedar bien. Me indigna la indiferencia de algunas personas cuando se trata de ayudar a alguien. Odio a los terroristas y me entristece ver cómo siendo todos hijos de una misma madre llamada Venezuela, nos hacemos daños los unos a los otros, guiados por una ideología absurda que no conduce a ningún puerto seguro.  

Mi sueño: Un país donde quepamos todos y si hubiere venezolanos dispersos por el mundo que fuese única y exclusivamente por una aventura personal. Mientras tanto, simplemente seguiré soñando como dice mi santa madre, y me levantaré cada día con la esperanza fortalecida para sacarle el máximo provecho a las oportunidades que la vida me presenta. 

Valoro el esfuerzo, la perseverancia, la lealtad... y valoro el tiempo que te has tomado para leer esto.

¡¡G R A C I A S. P O R. E S T A R!!